Constituyen una de las grandes naciones indígenas del incario en la costa norte peruana.
La etnia tallán moraba en las partes bajas y medias de las cuencas de los ríos Piura y Chira y en varias caletas de la costa. Regidos por una antigua y orgullosa aristocracia tuvieron dioses y dialectos propios, así como una economía diversificada en la pesca, agricultura, trueque, artesanía y comercio.
Desarrollaron expresiones culturales como la arquitectura monumental de bellos templos y palacetes de adobe, fueron hábiles navegantes en sus balsas de vela consideradas como las mejores de toda América prehispánica. Se comunicaron con otros pueblos del continente y destacaron también en el desarrollo de la ingeniería hidráulica que le permiió cultivar grandes extensiones de tierras.
Tuvieron siempre seguridad en el poder, desarrollo de su personalidad y constante preocupación en la restauración de la patria tallán, pese a la prolongada dominación chimú y a la breve pero ruda hegemonía inca (1400-1532). Rasgo resaltante de la organzación social de los tallanes fue la posibilidad del acceso de las mujeres al poder político y económico. Los españoles las llamaron “capullanas”.